viernes, 25 de diciembre de 2015

Aciscla es un nombre,
Aciscla es una mujer,
Aciscla es optimismo,
Aciscla es jovialidad,
Aciscla es una carcajada,
Aciscla son unos labios rojos
Aciscla es madre, 
Aciscla es hermana, 
Aciscla es mi prima, 
Aciscla eres tú
Y tú eres GRANDE! 

A una prima que aporta mucho a muchas personas!

lunes, 14 de septiembre de 2015

AMOR se escrbe con J y N

Amor se escribe con J y N
-----------♡------------
tus atenciones dan sentido a mi vida
tus palabras hacen desaparecer mis miedos
tus piropos sonrojan aún mis mejillas 
tus caricias erizan mi piel
me gusta que me mires
que me toques
que me beses
disfruto cuando me lavas el pelo
disfruto cuando enjabonas mi cuerpo
disfruto cuando me haces enfadar 
para después hacerme reir
disfruto del tiempo libre contigo
de nuestros desayunos fuera los fines de semana
eres mi vida
eres mi todo
eres mi amigo
eres mi amante
eres mi AMOR
Te quiero , nunca me  faltes 
o moriría  la mitad de mi misma.  

miércoles, 9 de septiembre de 2015

                4 de Septiembre

Desde el dia que nos presentaron ya nunca más nos volvimos a separar. Cuántas anécdotas vividas, miradas cómplices,  frases sólo nuestras, juramentos inventados. Muchas tardes jugando a miles de historias aconpañados o solos. Recuerdos en el colegio de estar en el recreo y conerte tu bocadillo de salami y venir a pedirme cinco duros para ir a comprarte otro. Preguntarme cada dos por tres
 -Naza tienes dinero? 
 - Si! 
-Cuánto? 
-  Tengo!
recuerdos de jugar a nombre, apellido........
recuerdos de hacerte rabiar cuando perdias con: 
Ganadora: Nazaret, 
Perdedor: Félix. 
Pero para mi siempre eras mi ganador, porque me hacias reir.
Hermano que puedo decirte yo que no te hayan dicho ya, todo son halagos merecidos y sinceros sin lugar a dudas porque eres una GRAN PERSONA.  
Muchas felicidades "tumanito"
Gracias por ser mi hermano y ser tan GRANDE.
.....y te molestaba cuando todos te decían :
- si claro! tu eres la hija de Luchín.
y me daba coraje que todos creyeran conocerlo tanto y te hicieran sentir que incluso mejor que tú misma. En muchas ocasiones cuando me sentía un poco mas valiente que de costumbre les contestaba: - Mi padre no se llama Luchín,  se llama Félix!
Pero llega un momento en el que te das cuenta de que el nombre que rellenaba su DNI no era realmente su nombre.
Siempre se llamó Luchín,  diminutivo heredado de su padre, mi abuelo Lucho.
Luchín por aquí,  Luchín por allá,  era un crack, con sus muchos defectos pero con una montaña de virtudes.
En sus múltiples escapadas durante el año y durante años cuando estaba en casa en fase de recuperación y te veías a sus conocidos en el Muelle Grande siempre decian: y cómo está Luchín? ......a ver si se recupera rápido porque si él no está, aquí no come nadie. Tiene un don especial para llegar y empezar a darnos trabajo. Sus botes están  en el muelle amarrados y nos da una pena! él sabe sacar dinero de hasta debajo de las piedras. Pero un día ,de repente,  acabó todo, se fué.  Pero sigue vivo en el recuerdo de muchos porque aún hoy después de años de su muerte siguen parándome y diciendome:
- ¿ tú eres la hija de Luchín verdad?

jueves, 23 de abril de 2015

Bocanadas de aire fresco,
olas del mar saladas,
dias azules despejados,
noches de cielos estrellados.
Señora de fina piel y cuerpo envidiable,
coraje en las venas y corazon amable.
Mujer elegante a la vez que hermosa,
los años la han convertido en una diosa.
Sus seres queridos las admiran,
mas ella, eso no lo ignora
porque de su compañia, es gozosa.
Repetidas sus historias contadas,
parecen ser nuevas cada vez,
porque para contarlas es tan apasionada,
que escucharlas te erizan la piel.
Quiero ser ese fiel admirador
que  a escucharte se siente
para poder admirar, tu semblante sonriente.
te quiero Mamangelita.
tu nieta Nazaret.
UNA MALETA MÁS


 Me divertía la idea de saber que iríamos a pasar unos días a su casa. Porque aunque estábamos viviendo, otra vez, el mismo drama que vivíamos desde que tenía uso de razón; siempre sería mejor si estábamos rodeados de personas agradables.
Ya estábamos listos para irnos, vivíamos a pocas manzanas de su casa, pero a cada paso que dábamos sentía muy en mi interior que no sería la última vez que haríamos las maletas.
Con el paso de los años había aprendido que no debía opinar sobre si me parecía bien o mal la decisión de dónde dormiriamos en los próximos días. Pero ésta vez era bueno. El recibimiento siempre resultaba acogedor, con una sonrisa, un abrazo y miradas de compasión y ternura. Cada uno de ellos, sin excepción, eran todo lo que en esos dias tan difíciles necesitaba para sentirme entendida, segura y feliz. Despertaban en mi esas sensaciones el tan sólo olor a periódico que percibía nada más cruzar el umbral de la puerta. Después de la bienvenida tendriamos que dejar los bolsos en uno de los dormitorios acomodados para nosotros. Siempre me pareció una casa grande, al fin y al cabo nosotros vivíamos en un apartamento estudio,pero este piso era enorme. Siempre estaba limpia, decorada con buen gusto, con cada espacio organizado, puro equilibrio.
A medida que avanzábamos por el pasillo veía al padre de familia sentado de perfil en un sillón en una habitación al final de la galería viendo la televisión a la vez que ojeaba el periódico. Siempre me resultó entrañable esa imagen acompañada por el sonido de un periodista describiendo lo que sucedía en un partido de fútbol. Y siempre era la misma imagen.
A partir de ahora me quedaría sentada en el sillón bien calladita y sin molestar mientras en la cocina preparaban cafe y hablaban en voz baja las mujeres. El aroma a café invadia toda la estancia, mezclándose con el perfume del tabaco que fumaba  y las hojas de periódico.
Toda esa mezcla de olores era buena, estar allí era bueno.
Un café para su esposo y una tierna mirada para mi. Sabía por mi mirada que necesitaba distraerme con algo, quizás jugando, pero nunca me hubiese atrevido a pedirlo, no quería para nada ser un estorbo. Conocedora de lo que podria divertir a un niño, sabia perfectamente que con unos lápices, hojas y un viejo e inutilizable teléfono gris podria pasar un par de horas tranquila.
Sus hijos llegaban y siempre seguían el mismo planning: lavarse las manos y sentarse a merendar.
Bocadillos de picadillo apoyados en un plato para no tirar migas al suelo y un vaso de zumo de melocotón era la merienda ideal para una niña que se sentaba con sus primos en el salón mientras ellos intercambiaban, con su padre, opiniones sobre el partido de fútbol.
Sábado por la mañana, día de limpieza, la hermana mayor llevaba la voz de mando. Me encantaba ver cómo dominaba la situación. Todo controlado: paño, pronto, limpia cristales, cepillo y pala. Me hacía participe de su ritual de cada sábado con buena actitud y alegría.
Ponía un vinilo de Michael Jackson en su minicadena plateada y pasábamos un buen rato limpiando.
La hora del baño en la  azotea era peculiar, un bidón y un calentador era lo único que hacía falta para darse una buena ducha.
Por la tarde una partida a las chapas, aunque nunca entendi ese juego y además no se me daba para nada por lo.que siempre terminaba sólo mirando como jugaban los hermanos.
Domingo por la mañana, he escuchado que ya nos vamos para casa, llevamos aqui casi una semana, pero, volvemos a casa el sitio dónde verdaderamente queríamos estar.

Entonces era muy pequeña y no sabia que tendría que dar las gracias al irnos, pensaba que con un simple beso y un adiós bastaba. Pero ahora soy adulta y se que es de bien nacido ser agradecido, es por eso que en esta ocasión quiero aprovechar por éste pasaje de mi vida y por otros más para dar las GRACIAS a esa familia que tantos valores arraigó en mi, permitiendo que una niña como yo tuviese un referente de lo que realmente debía de ser una FAMILIA.
                                           


                                                Gracias.
                                                Nazaret Quevedo.

martes, 13 de diciembre de 2011

EL MAR Y LAS OLAS VAN DE LA MANO

Voy a relatar algo muy bonito y entrañable en las vidas de mi hermano y mía. Un pasaje que siempre que lo he recordado me arranca más de una carcajada, sin lugar a dudas, lo podría catalogar como uno  de nuestros días más felices!
Esa tarde ibamos a quedarnos solos porque nuestros padres estaban ocupados en sus cosas, pero como quizás no llegarían hasta el día siguiente a mi madre se le ocurrió la brillante idea de que viniese a cuidar de nosotros nuestra prima. ¡ Qué acertada decisión madre!
Nos tendríamos que remontar al año 81 aproximadamente, mi hermano tendría unos 7 años y yo 9, nuestra prima era unos 6 años mayor que yo.
Era una joven guapa, de piel bastante blanca y cabellos castaños, delgada de largas piernas, labios finos y barbilla perfilada, era una adolescente que derrochaba dulzura a la vez que desparpajo, nos contaba historias fantasiosas, creo que incluso inventadas pero nos fascinaba cómo lo hacía, siempre tuvo la capacidad de acaparar nuestra atención y meternos de lleno en sus batallitas. Particularmente yo la admiraba mucho porque veía en ella a una niña que era lo que quería ser  y decía lo que quería decir, nunca le marcaban limites que amedrentaran su personalidad. Francamente era la "mejor niñera que mi hermano y yo podríamos tener aquel día".
Recuerdo que estábamos los tres en el baño de un pequeño pisito en el que vivíamos, mientras mi hermano se daba una ducha rápida antes de cenar e irnos a la cama.
Mi hermano, como siempre, desde muy pequeño le mostraba a todo el mundo su cicatriz de la axila como marca de guerrero y como no en ésta ocasión se la estaba mostrando a nuestra prima, ¿cuántas veces no la habria visto ella ya si era nuestra prima mayor? pero por una vez más no pasaría nada porque era muy atenta con nosotros.
Lo siguiente que recuerdo y que fué algo muy especial de ese día es que nosotros vivíamos en una calle donde se ejercía la prostitución y en esa noche que era fin de semana la calle estaba muy concurrida.
En el muelle habían atracado barcos cubanos y la calle estaba repleta de marineros negros con el pelo a lo "afro".
En casa teníamos unos caramelos de menta que eran ideales para lanzarlos desde la ventana o al menos eso era lo que pensaba nuestra prima. Fué ella la que nos dió indicaciones de cómo se tendrían que lanzar los caramelos a las cabezas de los cubanos y que se les quedaran pegados.

- ¡ Primero hay que desenvolverlos, luego chuparlos un poquito hasta que notes que le sale el azúcar, después lanzarlos intentando dar en el pelo y lo más importante ESCONDERTE!

Así lo hicimos, con la casa totalmente a oscuras para no ser vistos, tiramos tantos caramelos que muchos de ellos dieron en la diana. Recuerdo a uno de los cubanos que fué coronado con tan refrescante dulce que se recorrió la calle de arriba abajo en varias ocasiones y que cada vez que pasaba por debajo de nuestra ventana y le veíamos el caramelo pegado rompíamos en carcajadas.
Nos divertimos muchísimo esa noche porque fué algo que nunca se nos podría haber ocurrido hacer con nuestra madre en casa.
A la mañana siguiente desperté junto a mi hermano, al abrir los ojos vi a mi prima sentada a los pies de la cama acariciándome. Yo sólo me quedé como estaba dilatando un poco más ese momento, mi hermano comenzó a despertar mientras retozaba en la cama, cuando lo hizo del todo se sentó medio apoyado en mi costado con su carita de felicidad como pensando:

-¡Qué guay, nuestra prima se quedó anoche a dormir en casa, que feliz soy!

Justo cuando yo analizaba todo lo que me rodeaba en ese momento irrumpió nuestra prima con una de sus divagaciones y con voz dulce, pausada y poniendo mucho énfasis en palabras que ella creía especiales dijo:


-¡Ay primo querido hoy he sido taaaan feliz!..........estaba aquí en la cama viendolos como dormían, miraba para tu hermana, con su carita tan dulce y su piel tan suave como la de un ángel.......

a medida que relataba su visión sobre mi, mi hermano se iba estirando, inflando y sonriendo cada vez mas esperando escuchar las bonitas palabras que su prima le iba a dedicar a él, cuando de repente continúa diciendo.

-..........y después miré para ti y tú tenías una cara de cerdo!!!

las dos estallamos en carcajadas mientras mi hermano echaba pestes por la boca provocando en nosotras mas carcajadas aún.
Al final él tambien sucumbió a las risas y acabamos los tres revolcándonos en la cama riéndonos.


                                                                             
                                                                              Gracias PRIMA.