Voy a relatar algo muy bonito y entrañable en las vidas de mi hermano y mía. Un pasaje que siempre que lo he recordado me arranca más de una carcajada, sin lugar a dudas, lo podría catalogar como uno de nuestros días más felices!
Esa tarde ibamos a quedarnos solos porque nuestros padres estaban ocupados en sus cosas, pero como quizás no llegarían hasta el día siguiente a mi madre se le ocurrió la brillante idea de que viniese a cuidar de nosotros nuestra prima. ¡ Qué acertada decisión madre!
Nos tendríamos que remontar al año 81 aproximadamente, mi hermano tendría unos 7 años y yo 9, nuestra prima era unos 6 años mayor que yo.
Era una joven guapa, de piel bastante blanca y cabellos castaños, delgada de largas piernas, labios finos y barbilla perfilada, era una adolescente que derrochaba dulzura a la vez que desparpajo, nos contaba historias fantasiosas, creo que incluso inventadas pero nos fascinaba cómo lo hacía, siempre tuvo la capacidad de acaparar nuestra atención y meternos de lleno en sus batallitas. Particularmente yo la admiraba mucho porque veía en ella a una niña que era lo que quería ser y decía lo que quería decir, nunca le marcaban limites que amedrentaran su personalidad. Francamente era la "mejor niñera que mi hermano y yo podríamos tener aquel día".
Recuerdo que estábamos los tres en el baño de un pequeño pisito en el que vivíamos, mientras mi hermano se daba una ducha rápida antes de cenar e irnos a la cama.
Mi hermano, como siempre, desde muy pequeño le mostraba a todo el mundo su cicatriz de la axila como marca de guerrero y como no en ésta ocasión se la estaba mostrando a nuestra prima, ¿cuántas veces no la habria visto ella ya si era nuestra prima mayor? pero por una vez más no pasaría nada porque era muy atenta con nosotros.
Lo siguiente que recuerdo y que fué algo muy especial de ese día es que nosotros vivíamos en una calle donde se ejercía la prostitución y en esa noche que era fin de semana la calle estaba muy concurrida.
En el muelle habían atracado barcos cubanos y la calle estaba repleta de marineros negros con el pelo a lo "afro".
En casa teníamos unos caramelos de menta que eran ideales para lanzarlos desde la ventana o al menos eso era lo que pensaba nuestra prima. Fué ella la que nos dió indicaciones de cómo se tendrían que lanzar los caramelos a las cabezas de los cubanos y que se les quedaran pegados.
- ¡ Primero hay que desenvolverlos, luego chuparlos un poquito hasta que notes que le sale el azúcar, después lanzarlos intentando dar en el pelo y lo más importante ESCONDERTE!
Así lo hicimos, con la casa totalmente a oscuras para no ser vistos, tiramos tantos caramelos que muchos de ellos dieron en la diana. Recuerdo a uno de los cubanos que fué coronado con tan refrescante dulce que se recorrió la calle de arriba abajo en varias ocasiones y que cada vez que pasaba por debajo de nuestra ventana y le veíamos el caramelo pegado rompíamos en carcajadas.
Nos divertimos muchísimo esa noche porque fué algo que nunca se nos podría haber ocurrido hacer con nuestra madre en casa.
A la mañana siguiente desperté junto a mi hermano, al abrir los ojos vi a mi prima sentada a los pies de la cama acariciándome. Yo sólo me quedé como estaba dilatando un poco más ese momento, mi hermano comenzó a despertar mientras retozaba en la cama, cuando lo hizo del todo se sentó medio apoyado en mi costado con su carita de felicidad como pensando:
-¡Qué guay, nuestra prima se quedó anoche a dormir en casa, que feliz soy!
Justo cuando yo analizaba todo lo que me rodeaba en ese momento irrumpió nuestra prima con una de sus divagaciones y con voz dulce, pausada y poniendo mucho énfasis en palabras que ella creía especiales dijo:
-¡Ay primo querido hoy he sido taaaan feliz!..........estaba aquí en la cama viendolos como dormían, miraba para tu hermana, con su carita tan dulce y su piel tan suave como la de un ángel.......
a medida que relataba su visión sobre mi, mi hermano se iba estirando, inflando y sonriendo cada vez mas esperando escuchar las bonitas palabras que su prima le iba a dedicar a él, cuando de repente continúa diciendo.
-..........y después miré para ti y tú tenías una cara de cerdo!!!
las dos estallamos en carcajadas mientras mi hermano echaba pestes por la boca provocando en nosotras mas carcajadas aún.
Al final él tambien sucumbió a las risas y acabamos los tres revolcándonos en la cama riéndonos.
Gracias PRIMA.
martes, 13 de diciembre de 2011
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